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Historia del Club Guadalajara
27/08/2009 | 19:47 hrs.

El Club Deportivo Guadalajara SA de CV, mejor conocido como Las Chivas Rayadas, es el equipo con más campeonatos en el Futbol Mexicano. Fue fundado el 8 de mayo de 1906; su dueño es el empresario Jorge Vergara Madrigal quien también funge como su Presidente y su entrenador es José Luis Real.

El Rebaño sagrado cuenta en sus vitrinas con 11 campeonatos de Liga: 1956-1957, 1958-1959, 1959-1960, 1960-1961, 1961-1962, 1963-1964, 1964-1965, 1969-1970, 1986-1987, Verano 1996 y Apertura 2006; Chivas es el único con un Tetracampeonato.

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También cuenta con dos campeonatos de Copa: 1962-1963 y 1969-1970; con siete de Campeón de Campeones: 1957, 1959, 1960, 1961, 1964, 1965 y 1970; así como un título de Campeonísimo: 1970. Nunca han pisado la Segunda División.

Guadalajara juega en el Monumental Estadio Jalisco pero está a punto de inaugurar su nueva casa el Estadio Chivas. Entre las leyendas que han vestido la casaca rojiblanca se encuentran: Salvador Chava Reyes, Guillermo Tigre Sepúlveda, Jaime Tubo Gómez, Ignacio Cuate Calderón, Fernando Sheriff Quitarte, Ramón Ramírez y Oswaldo Sánchez. Las nuevas páginas del club las escriben: Ramón Morales, Alberto Medina y Jonny Magallón.

A continuación la historia de este gran equipo:

Pasión a ras de pasto, pasión pura, regada por todas las moradas del territorio nacional, en la idiosincrasia misma del mexicano, pasión emblemática como el chile y el tequila o un mariachi que trasnocha, toda contagiada por una esfera de gajos y emergida de un sólo club que se enfunda en el rojo y el blanco, el más popular, el del pueblo, el de las millones de voces que gritan de alegría al unísono un sentimiento: ¡Chivas!

Desde 1906 las rayas rojas y blancas han pintado la historia del Fútbol Mexicano con episodios de alegría o de tristeza, de triunfos o derrotas, estampas de goles y records que forjaron la tradición que hoy es el Rebaño Sagrado.

¡Cuántos ídolos y leyendas flotan en la memoria de éste equipo!

El origen…

Todo empezó con un grupo de jóvenes que, en el albor del siglo XX, decidieron seguir la idea del belga Edgar Everaert para fundar el Unión Football Club, primer nombre que tuvieron las Chivas Rayadas del Guadalajara.

Fue en uno de los almacenes llamados La Ciudad de México, donde Everaert y los hermanos Rafael y Gregorio Orozco se animaron y le dieron a La Perla de Occidente uno de sus emblemas, ese que elevó el balompié de Jalisco al status de leyenda.

Enfundados en una camiseta blanca, el equipo tuvo su primer partido contra el conjunto del Gimnasio Atlético Occidental, el recién formado equipo tenía como estratega a Rafael Orozco; fue él mismo su primer presidente y bajo su mando llegaron las rayas rojas y blancas (a sugerencia de Everaert y a similitud del Club Brujas de Bélgica), así como el cambio de nombre a Guadalajara en 1908.

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En ese inicio, las Chivas contaban en sus filas con jugadores belgas, franceses, españoles y mexicanos, fue después, al entrar en el profesionalismo, que el club decidiera sólo contar en su plantilla con elementos nacidos en el país.

La etapa amateur del chiverío les dio el impulso suficiente para seguir con el proyecto. Los hermanos Orozco se alternaron la presidencia y pudieron sortear los caóticos años de la Revolución Mexicana, donde la llamada Bola se llevaba a los jóvenes dejando sin jugadores a los noveles equipos.

Una docena de títulos fue la cosecha del Guadalajara en esos primeros años de vida, al mismo tiempo que el fútbol en Jalisco se consolidaba gracias a los nombres de figuras rojiblancas que sobresalían por su calidad y pasión.

Pablo Pablotas González, Fausto y Max Prieto o José Pelón Gutiérrez, fueron algunos de los elementos que empezaron a grabar en la memoria histórica del club sus nombres como estrellas del que a la postre se transformaría en el cuadro más querido de todo México.

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En 1943, la Primera División Profesional inició formalmente, con eso, las Chivas empezaron su andar en los campos de fútbol del país; cuatro goles a uno fue el primer marcador del Rebaño, propiciado al experimentado Atlante del Distrito Federal.

El mote que hoy el Guadalajara ostenta con orgullo, nació en esa década del 40, cuando el periódico El Informador, de la capital de Jalisco, publicó el 30 de septiembre de 1948, después de un encuentro contra el Tampico por la Jornada Dos, el encabezado: JUGARON A LAS CARRERAS Y GANARON LAS "CHIVAS" UNO A CERO; el título fue aprovechado por los seguidores del acérrimo rival, Atlas, para mofarse del Rebaño. Lo que inició como una burla se transformo en un sonido que retumba en todo el Fútbol Mexicano hasta la fecha, un fenómeno que trasciende fronteras diseminándose por toda América.

El Mito y la Gloria…

Cada temporada fue un impulso para el equipo, sus resultados se fueron haciendo más sólidos y el reconocimiento de la prensa llegó. Sin embargo, el ansiado primer título no se daba, Chivas siempre se quedaba en la orilla dejando ahogados los festejos de su afición.

Las figuras se volvían veteranas y poco a poco dejaban el club; la escuadra empezó a conocerse como el ya merito. Pero el talento no dejó de engrosar las filas rojiblancas con jóvenes baluartes que llenaban de dinámica y esperanzas a la institución.

Fue en la campaña de 1956-1957, que la primera estrella en el escudo chiva se grabó. Una generación sin precedentes colmó de alegría a toda la hermandad rojiblanca al derrotar al Irapuato en la última fecha por un gol a cero, el tanto fue del gran Salvador Chava Reyes.

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Las cifras de ese campeonato fueron extraordinarias: 47 goles en 24 partidos, sólo 22 goles recibidos y Crescencio Mellone Gutiérrez campeón goleador con 19 dianas. La historia del Campeonísimo empezaba, una revolución de gloria y alegría plasmaría en letras de oro el nombre de sus integrantes y la esencia de once mexicanos sobre el terreno de juego generaría respeto en todos los rivales.

Donaldo Ross, estratega uruguayo, fue el hombre que desde el banquillo tuvo a una de las oncenas más exitosas de la historia: Jaime Tubo Gómez, Pedro Chato Nuño, Guillermo Tigre Sepúlveda, José Jamaicón Villegas, Juan Bigotón Jasso, Francisco Pancho Flores, Isidoro Chololo Díaz, Salvador Chava Reyes, Crescencio Mellone Gutiérrez, Sabás Ponce y Raúl Pina Arellano; desde la banca apoyaron Ángel Chato Vázquez con 14 juegos jugados, Tomás Balcázar con 4 y Sergio Pacheco Otero con 2. 

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Dos temporadas después, las Chivas se coronaban de nuevo magistralmente. Esa temporada de 1958-59 la dominaron de punta a punta y llenaron de alaridos de felicidad cada presentación en Guadalajara.

La base era la misma, aunque se presentó la figura del delantero Héctor Hernández y su enorme calidad; a la cabeza del equipo estaba el húngaro Arpad Fékete, un hombre con vastos conocimientos de fútbol que sentó los cimientos de un equipo que se entregaba a la gente y ésta a ellos.

La única ausencia fue la del férreo Tigre Sepúlveda, el zaguero se había lesionado en un partido del Mundial de Suecia 1958 y nunca pudo recuperarse; el Rebaño Sagrado era con justa razón la base de la Selección Mexicana de Futbol.

El vendaval rojiblanco ya no podía ser detenido por nadie, la llegada de los títulos era inevitable, el único escollo en la temporada siguiente, la de 1959-60, fue el América de Fernando marcos; el polémico personaje calentó el ánimo entre los dos colores, de hecho en la Primera Vuelta venció a las Chivas en Guadalajara, ese resultado puso a los Cremas en el liderato por encima del campeón.

Pero la mística del Guadalajara era grande. Al pagar la visita en la Segunda Vuelta, los pupilos de Fékete se alzaron con un dos a uno en Ciudad Universitaria y retomaron la cima dejando a los capitalinos en la lona. La rivalidad se intensificaba, el rojiblanco y el amarillo se volvían antagónicos, el pueblo y el dinero se encontraban identificados en ese duelo.

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Ese fue el último título conseguido en el viejo Parque Felipe Martínez Sandoval, el club se mudaba a un nuevo inmueble con más capacidad, algo digno de su grandeza y tamaño.

Los tres títulos conseguidos no mermaron el deseo del equipo por adjudicarse más. A la escuadra se incorporaron tres nuevos talentos juveniles, Arturo Cura Chaires, Francisco Jara y Javier  Cabo Valdivia; además del ingeniero Javier de la Torre como sustituto de Arpad Fékete. La dinastía De la Torre se nombraba por primera vez en la institución.

El campeonato volvió a quedar en manos del club, la cuarta estrella se elevaba en la temporada 1960-61, tres al hilo y faltaba otro igual. El Estadio Jalisco se estrenaba con gran festejo y algarabía de la creciente nación chiva.

Las vitrinas rojiblancas además se engalanaron con la Copa Challenger de los Hermanos Arechederra, que donaron desde que inició la Liga Mayor y que se quedaría en posesión definitiva al equipo que conquistara tres títulos de liga consecutivos, o cinco alternados. Se consideraba esa Copa la más importante del fútbol nacional, por su alto significado.

Para la siguiente campaña 1961-62, el rival a vencer eran las Chivas Rayadas del Guadalajara, conocidas ahora como el Campeonísimo y respetadas en todos los rincones del territorio tricolor; haciéndole honor a ese adjetivo, Javier de la Torre y sus muchachos repetían con el quinto campeonato y el cuarto de manera consecutiva.

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La andanada de títulos se vio interrumpida la temporada 1962-63, a nivel de Liga, pero el Rebaño obtuvo el trofeo del Torneo de Campeones del Fútbol del Norte, Centroamérica y el Caribe; además de la Copa México que ganó por primera vez en su historia.

Al iniciar el campeonato 1963-64, una noticia consternó a la afición y a la plantilla; Jaime Tubo Gómez, el carismático cancerbero chiva se lesionó gravemente el hombro, lo que significaba su retiro al inicio de la temporada.

Gómez se iba encumbrado en gloria, con un palmarés envidiable y dejando anécdotas como aquella de 1955 en el Parque Oro: el Rebaño enfrentaba al acérrimo rival de la ciudad, el Atlas, y ante la poca llegada de los arietes rojinegros, El Tubo se sentó en la base de uno de sus postes a leer una revista, la imagen quedó inmortalizada en la memoria de las dos aficiones y en las anécdotas históricas del Fútbol Mexicano.

Sin embargo, De la Torre echaría mano de un joven con cualidades excepcionales, Ignacio Cuate Calderón protegería el arco chiva en la temporada 1963-64 y de ahí en adelante se convertiría en digno sucesor de El Tubo, sus actuaciones incluso lo llevarían a la valla nacional; por lo pronto ayudó a la consecución del sexto título. El Ingeniero sabía cómo incorporar a los jóvenes como Calderón y su hermano Carlos, Javier Barba y El Zurdo Pérez, con la experiencia y maestría de la base de años anteriores, nadie tenía tantos éxitos como el Guadalajara.

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Ese año de 1964 también sería recordado por una acción que le dio una página más a la añeja rivalidad con el América. En la Final del Campeón de Campeones, entre Rebaño y Cremas, Guillermo Tigre Sepúlveda fue expulsado de la cancha de Ciudad Universitaria, algo que él consideró injusto y que provocó que, con esa garra y valor que lo caracterizaban como zaguero, se quitara la playera rojiblanca y la depositara en el césped, extendida en su esplendor frente a la banca amarilla y les dejara una frase memorable: “Con ésta tienen cab...”; Chivas ganó dos goles a uno con diez hombres.

La internacionalización se dio mediante una gira por Europa, donde el equipo se comportó con mucha madurez y templanza consiguiendo buenos resultados. Eso reforzó en los jugadores la personalidad a la que tenían acostumbrada a la afición y con cierta facilidad ganaron el bicampeonato logrando la séptima estrella en el escudo en la temporada 64-65.

Sin embargo, el paso del tiempo no pudo ser eludido por los grandes ídolos del Guadalajara. Poco a poco los grandes nombres y leyendas rojiblancas tuvieron que ir abandonando al equipo de sus amores; el recambio se hizo necesario y los Jasso, Sepúlveda, Reyes, Hernández, Flores, Gutiérrez, Gómez, Díaz, Arellano, cedieron su lugar a nuevos valores que querían emular esa historia pero que les faltaba la experiencia.

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Fue la pericia del Ingeniero De la Torre y la base del Jamaicón Villegas, Cabo Valdivia, Sabás Ponce, Nacho y Carlos Calderón que le dieron al enorme pueblo chiva un nuevo motivo para festejar, el octavo título aterrizaba una vez más en las manos del Rebaño.

Las Chivas aseguraron el trofeo en la penúltima fecha enfrentando al Atlante, el empuje del nuevo ídolo chiva, Alberto Onofre, les dio el primer gol en combinación con el talento de otro joven, Raúl Willy Gómez; la gente enloquecía de nuevo en La Perla de Occidente y en todo el País, el equipo era un fenómeno social que abarcaba todos los aspectos de México.

Así como la década de los 60 había marcado un hito en el Fútbol Mexicano, con el Rebaño Sagrado instalándose en la cima del mismo, lleno de copas y gloria, la siguiente década fue dura y sin el brillo al que se habían acostumbrado los aficionados, los ocho títulos quedaban atrás y el Campeonísimo terminaba  su era.

El Letargo…

El Mundial de México 70 inauguraba una nueva etapa en el balompié nacional, todos esperaban una actuación que nos llevara a los niveles de las potencias europeas y sudamericanas, grandes jugadores integraban la Selección Mexicana y por supuesto algunos Chivas eran pilares de ella.

Uno de ellos era el nuevo baluarte rojiblanco, Alberto Onofre. Con un estilo muy fino y gran olfato de Gol, el mediocampista había alzado la medalla de oro de los Juegos Panamericanos de Winnipeg en 1967 y era el orquestador y gran esperanza del Tricolor, pero la desgracia se cerniría sobre él.

Cuatro días antes de comenzar la justa mundialista, en una tarde lluviosa en el Centro de Capacitación, cuartel de los verdes, Onofre tuvo un desafortunado choque con el defensa cruzazulino, Juan Manuel Alejandrez que derivó en una fractura de tibia y peroné a sus escasos 23 años.

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La lesión lo privó del Mundial y acabó con su carrera al no poder recuperarse del todo bien. México y las Chivas perdieron un talento excelso que marcó la suerte del Guadalajara en esos años grises para el equipo.

A pesar de las figuras individuales que se vestían con la casaca rayada, los logros del equipo no aparecían y los años se fueron acumulando sin que el Rebaño encabezara de nuevo, la cima del torneo.

Nuevas alegrías…

El resurgimiento se dio en los 80; una nueva generación de jóvenes se forjaba en las Fuerzas Básicas y con un técnico de casa en el banquillo, Alberto Guerra, le darían al Guadalajara el protagonismo de antaño.

Zully Ledesma, Fernando Quirarte, Demetrio Madero, Snoopy Pérez o Eduardo Cisneros, aparte de la contratación de uno de los medios mexicanos más finos de la historia, Benjamín Galindo, fueron nombres que le dieron una nueva mística a Chivas; ésta base se reforzaría con herederos de viejas glorias del equipo: Yayo, Chepo y Néstor de la Torre, así como Omar Arellano engrosarían las filas tapatías con el apellido histórico que traían a cuestas pero con un talento innegable que enorgullecerían a sus progenitores.

Sin embargo, la década parecía emular el inicio de la pasada con el incidente de Onofre. En la campaña 1980-81 cuando el equipo se dirigía a puebla pera disputar un partido, el camión en que viajaban tuvo un accidente que le costó la vida a un talentoso, Pepe Martínez. La pérdida le dolió a todos los aficionado y de hecho su número fue retirado como homenaje, así la casaca 22 es la única con ese privilegio en la institución.

El nuevo estallido de garra del equipo se topó de frente con el América que, dirigidos por Carlos Reinoso, estaban rompiendo la Liga de manera agresiva y con el apoyo de su gente.

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La Temporada 1982-1983 marcaría un nuevo capítulo en la rivalidad de los dos clubes. Los de Coapa habían hecho un récord de puntos al conseguir 61 unidades con un 80% de efectividad; sería en la fase de Semifinales donde las Chivas tirarían de su pedestal a los amarillos.

El juego de Ida se había disputado en la cancha del Estadio Jalisco y los capitalinos habían triunfado con marcador de dos goles a uno, mas la sorpresa y el júbilo rojiblanco inundarían el Estadio Azteca en el partido de vuelta.

Con goles de Demetrio Madero, Ricardo Snoopy Pérez y de Sammy Rivas, las Chivas remontaron y eliminaron al América, pero antes de finalizar el encuentro y justo en el festejo del tanto de Rivas, Roberto Gómez Junco celebró la anotación frente a la banca de los amarillos y una monumental bronca empezó entre jugadores y cuerpo técnico, lo que derivó en la suspensión de varios elementos que ya no pudieron jugar la Final ante Puebla, misma que se perdió en tanda de penales.

El siguiente año fue la revancha del cuadro crema, aunque esta vez en la gran Final. El primer enfrentamiento fue de nuevo en Jalisco y resulto en empate a dos. En el Azteca parecía se repetiría lo del año pasado, pero el equipo no aprovechó condiciones inmejorables y perdieron tres goles a uno.

Esa Final será recordada por el fallo penal de Eduardo Vaquero Cisneros cuando el marcador seguía empatado y América estaba con diez hombres, pero la suerte no estuvo con el Rebaño.

Aún así la gloria estaba a la vuelta de la esquina y en la campaña de 1986-87, una nueva estrella era incrustada en la historia rojiblanca. Después de dos finales perdidas, la victoria arribó frente a Cruz Azul; tras perder en la Ida por dos goles a uno, en el Estadio Jalisco la historia se revirtió y transformó el ambiente en una fiesta esperada por millones de feligreses rojiblancos que, gracias a un cabezazo del Sheriff Quirarte para el primer gol y a otras dos anotaciones del Yayo de la Torre, pudieron celebrar el noveno título del Rebaño.

La Promotora

La situación económica del club se hizo insostenible para la directiva y se decidió rentar el equipo a la Promotora Deportiva Guadalajara de Salvador Martínez Garza en el año 1993.

La inyección de dinero provocó la contratación de varias estrellas del momento como Carlos Turrubiates, Alberto Guamerú García, Misael Espinosa, Alberto Coyote y posteriormente Daniel Guzmán y Ramón Ramírez (que sería a la postre uno de los grandes ídolos de la afición), jugadores que aunados a novatos como Manuel Vidrio, Ignacio Vázquez, Camilo Romero y Noé Zárate dieron un nuevo y efímero mote: Superchivas.

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Para este cuadro se regresó a Alberto Guerra, lo que ilusionó a la tribuna pero el título no se consiguió. Tuvieron que desfilar varios entrenadores y que se cambiara el formato de competencia a Torneos Cortos para que la décima conquista apareciera.

Ricardo Tuca Ferreti fue nombrado timonel del Rebaño en 1996, con él salieron algunos de los primeros superchivas, pero llegaron futbolistas como Claudio Suárez que se convertiría en pilar de la escuadra por varios años. Éste equipo ya vislumbraba el éxito con demostraciones como la de la goleada al América por cinco goles a cero en el Invierno 96.

En el Torneo de Verano 1997, las Chivas hicieron una campaña muy sólida que culminó con una Final de alarido en contra de los extravagantes Toros Neza de Enrique Meza y con Mohamed como figura.

A un paso del título. En Ciudad Netzahualcóyotl, el Rebaño sacó el empate a un gol, lo que no anticipaba la carretada de dianas que tendría lugar en la Vuelta. Como siempre que se buscaba un título, el Estadio Jalisco lucía pletórico en colores rojo y blanco, ya en la cancha el equipo no desentonó con esa vistosidad: seis goles en la segunda mitad fueron clavados en la frente de los Toros que sólo marcaron uno.

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Gustavo El Gusano Nápoles anotó cuatro goles implantando un record en finales que sigue vigente, mientras que El Tilón Chávez y Manolo Martínez pusieron los otros dos para el seis a uno en la pizarra y el global de siete goles a dos. El Guadalajara lo hacía de nuevo, se ganaba el décimo trofeo de liga para sus vitrinas.

El buen desempeño que el equipo mostraba los puso en otra final tan sólo tres torneos después; el rival fue Necaxa, equipo que lideró en la década de los 90.

El Jalisco recibió de nuevo la gran Final con todo para que Chivas se coronara; pero el resultado no fue así. El empate a cero conseguido en la Ida no le sirvió en su casa, los Rayos con toda su experiencia ganaron dos a cero y dejaron tendidos al Rebaño. A partir de ahí, el paso volvió a ser irregular.

La dirigencia desgastó la relación con la afición; la nota más dolorosa de ese trance fue la venta de Ramón Ramírez al odiado América. El mismo futbolista no entendió la actitud y el sentimiento de enojo fue general contra la Promotora. Parecía que el color gris de los años 70, regresaba a la institución.

Vergara y el renacer a los primeros planos…

La media tabla era el lugar común donde el fútbol del Guadalajara navegaba. Los torneos pasaban y no se veía un cambio, un revulsivo que le diera al club el sitio que merece, sin embargo el grito de apoyo de más de 30 millones de gargantas seguía detrás de los jugadores, en cada estadio, cada partido.

Llegó un cambio. En el año 2002, un exitoso empresario de la ciudad adquirió las cartas de propiedad del Club Deportivo Guadalajara AC; el cambio fue radical, revolucionario en el manejo del tradicional equipo, Jorge Vergara Madrigal irrumpió en el mundo del fútbol con toda su polémica e impulso empresarial pero combinándolo con la tradición e historia de las Chivas Rayadas del Guadalajara.

De Asociación Civil a Sociedad Anónima, eso fue lo primero, pero con eso también vino la inversión en la juventud rojiblanca con torneos internacionales y así las mejores Fuerzas Básicas del país se fincaron en Chivas.

La imagen rojiblanca, con todas sus leyendas y triunfos, con toda su pasión y brillo fue aprovechada para traerla al primer mundo; pero todo eso estaba incompleto sin los triunfos.

La filosofía ofensiva que Vergara quería no había sido suficiente para cargar de nuevo una copa. Los nuevos ídolos ya portaban la casaca rojiblanca: en el marco Oswaldo Sánchez (aunque había vestido las playeras del Atlas y del América, sus actuaciones se ganaron el cariño y respeto de la gente), defensas como Carlos Salcido o Maza Rodríguez eran invitados constantes a la Selección Nacional y arriba gente como Bofo Bautista y Omar Bravo volvían locas a las zagas, pero el título no llegaba.

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Para el Torneo Apertura 2006, llegaría una figura de antaño a la banca con apellido dorado en los anales del Rebaño, más once mexicanos con hambre de triunfo; El Chepo de la Torre emuló a su tío, el Ingeniero Javier de la Torre, y venciendo a rivales clásicos como el Cruz Azul en Cuartos de Final, el América en Semifinales, recordando la edición histórica  de la 82-83, y después al Toluca en la Final sobre el césped del Estadio Nemesio Diez, fue que el Rebaño se hizo de la décimo primera estrella, encumbrándose como el equipo con más campeonatos en el Fútbol Mexicano.

Internacionalización. La incursión del Guadalajara en los torneos de Sudamérica, tales como la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, dio al equipo nuevos retos. Chivas se ha convertido protagonista de esas competiciones cada vez que accede, incluso ha vencido con maestría a equipos como Boca Juniors o Sao Paulo, pero siempre se ha quedado en rondas semifinales faltando dar ese pasito que llene de gloria internacional a un club que va ligado siempre a ese estatus.

Ese escaparate y el que representa la Selección, permitió que jugadores nacidos en la escuadra emigraran a clubes tradicionales del Viejo Continente. El PSV Eindhoven holandés, el Arsenal de Londres y el Deportivo La Coruña español, cuentan en sus filas con talento hecho en la institución rojiblanca.

Al final del Torneo Apertura 2009 un hombre de casa fue llamado para hacerse cargo del banquillo. José Luis El Güero Real pasó de la formación de la cantera al primer equipo en sustitución de Paco Ramírez, el resultado hizo historia en el Torneo Bicentenario 2010.

Las Chivas rompieron una marca añeja en el Futbol Mexicano. En la temporada 1928-1929, el marte había ganado sus siete primeros juegos, tuvieron que pasar 82 años para que el Rebaño se hiciera de ese record al suma ocho victorias en el inicio del Bicentenario 2010 de la mano de javier El Chicharito Hernández. El semillero de las Chivas estaba caminando otra vez junto al buen futbol.

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Así, los años pasan y la grandeza de Chivas se sostiene y crece en millones de almas; hacia atrás en el tiempo con leyendas que renacen y hacia el futuro en un constante cantar de Goles siempre enfundados en el rojo y el blanco, como pasión pura a ras de pasto contagiada de una esfera de gajos y el unísono de un mismo sentimiento: ¡Chivas!

 

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jhtr » esperemos y vengan esos 3 puntos xq sino van apesar para...

ELALANSITO14 » si no gana Chivas es verguenza porque Korelia No Trai Nada

jhtr » ojala y este torneo traigan refuersos q sepan q chivas es...

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