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El Clásico Broncon.
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El Clásico Broncon.
Enviar a un amigoEl odio en el clásico del futbol mexicano entre Chivas y Guadalajara, o viceversa, se acrecentó en gran parte gracias al desaparecido Fernando Marcos González, aquel maestro normalista, abogado en derecho, árbitro y entrenador de futbol. Sí, el legendario cronista deportivo se encargó de echarle sal a la herida... para darle vida a las grandes broncas, en nombre del llamado "amor a la camiseta".
De ese tiempo a la fecha se han disputado 191 clásicos y el de este fin de semana será el 192.
Todo comenzó en la temporada 1959-1960, cuando las Chivas, que un año antes habían obtenido su segundo título consecutivo, dominaba la novel liga profesional. Entonces el América, llamado en ese tiempo los Millonetas, jugó tres encuentros seguidos en la ciudad de Guadalajara, con Marcos González como entrenador.
En el primer encuentro, América se impuso 2-0 al desaparecido Oro; posteriormente enfrentó al Atlas y también le ganó por 2-0; para el 5 de agosto de 1959 venció a Chivas por 2-0 y de paso le quitó su etiqueta de invicto.
Tras esos tres encuentros, Fernando Marcos señaló que el América ganaba por rutina en Guadalajara y que además ahora le había cambiado el número telefónico de la ciudad: "Ya lo saben mis amigos, cada que quieran llamar acá (Guadalajara), deben marcar el 20-20-20", en alusión a las tres victorias que por 2-0 logró frente al Oro, Atlas y Chivas.
Pero poco le duró el gusto al entrenador, puesto que en el partido de vuelta, el 12 de noviembre de 1959, Chivas vino al DF y venció al América 2-0, y a partir de ahí el odio creció.
Las grandes batallas
La rivalidad de estos equipos ha dejado de ser deportiva en algunas ocasiones, para entrar en el terreno de la violencia. Y aunque han sido muchas las batallas a puñetazos, sólo cuatro de ellas han pasado a la historia.
La primera riña ocurrió el 20 de febrero de 1944.
Era el minuto 30 y todo se originó cuando en una jugada muy fuerte el tapatío Térile trató de quitarle un balón a Scarone, pero no lo logró y le propinó un patadón infame.
A los pocos momentos, Scarone tuvo la oportunidad de hacerle una falta al propio Térile, para que luego Luis Reyes le diera su "caricia"... y a intercambiar metralla.
El Pelón Gutiérrez, tras partirle la nariz a Scarone, le pegó a Orvañanos, cuando éste estaba en guardia frente a Wintilo Orozco.
En otro extremo de la cancha, Cafaratti corría como alma que lleva el diablo perseguido por dos tapatíos.
Fue necesaria la intervención de la policía para poder tranquilizar a los rijosos.
La segunda de ellas se dio durante el torneo de Copa 1953-1954, en el juego de la final, cuando en el segundo tiempo fue expulsado Camacho, portero del América, quien después de recibir una fuerte entrada por De la Torre, agredió al tapatío.
Esto originó de inmediato una batalla campal en la que intervinieron casi todos los jugadores, incluso el Tubo Gómez, que atravesó toda la cancha para agredir a más americanistas.
En pocos minutos se organizaron otras dos broncas: la primera por un exceso de violencia de Rubalcaba y la segunda por medio del Dumbo López, donde gracias a que los americanistas guardaron la compostura, las cosas no pasaron a mayores.
La tercera y más grande de ellas ocurrió en las semifinales del torneo de liga 82-83, cuando Chivas ganó por 3-0, pero durante el desarrollo del partido el trabajo del silbante Edgardo Codesal provocó que los ánimos se caldearan en la cancha y se encendieran en las tribunas del estadio Azteca.
En ese juego hubo dos broncas: la primera se originó por una fuerte entrada de Cisneros sobre Norberto Outes, quien empujó al chiva y fue expulsado, entonces se formó el toma y daca, donde es expulsado Outes por agresión y Javier Cárdenas por golpear a Mario Alberto Trejo; las cosas se calmaron, pero más adelante Armando Manzo se despachó con la cuchara grande y golpeó a Samy Rivas y fue echado.
Ya sobre el último minuto de juego, Chivas anotó el tercer gol y Roberto Gómez Junco lo festejó frente a la banca del América.
Al sentirse ofendido, el preparador físico del equipo, Hugo de Anda, se levantó y le tiró un golpe al jugador y ardió Troya.
Carlos de los Cobos y el portero Salazar le entraron al quite para agredir a Gómez Junco. En la cancha ya había de todo, desde jugadores suplentes, policías, aficionados y hasta el retirado Coco Rodríguez.
La cuarta de ellas fue durante el desarrollo del juego de la jornada 3 del torneo de liga 86-87.
Los protagonistas fueron Fernando Quirarte y Carlos Hermosillo.
El árbitro tapatío Antonio R. Márquez expulsó a Quirarte por un golpe a Eduardo Bacas; él va en busca de un rival, y Hermosillo cae en el juego del tapatío, a quien tira un golpe y botan a Hermosillo, que al ir caminado hacia fuera de la cancha, pasa junto a Quirarte y lo patea. Para su mala suerte fue frente a los jugadores chivas Demetrio Madero, Benjamín Galindo y Ángel Torres, quienes le pegaron como a su hijo; Cristóbal Ortega fue en su defensa y le da severo golpe a Benjamín Galindo, pero fue pateado por Ángel Torres. Alfredo Tena corrió y dio espectacular patada voladora. Hubo de todo. empujones, golpes, patadas, jalones de cabello y hasta cubetazos.
