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Arpad Fekete

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Arpad Fekete

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Nombre Arpad Fekete Priska
Apodo Bombero
Nacimiento 5 de marzo de 1921
, Hungría
Nacionalidad húngaro
Posición Delantero
Año del debut 1935 (Como jugador)
1954 (Como entrenador)
Club del debut Újpest FC (Como jugador)
Guadalajara(Como entrenador)
Año del retiro 1954 (Como jugador)
¿?(Como entrenador)

Arpad Fekete Priska fue un futbolista y entrenador húngaro que jugaba en la posición de delantero

Nació en Hungría en el año de 1921, como jugador debutó en 1935 con el Ujpest de Budapest donde permaneció hasta 1942. Logra quedar como campeón de la Copa Mitropa con el Újpest FC en 1939, al lado de figuras como Szusza, Szalai, Zsengekef y Nagymaros.

En 1940 es convocado a formar parte de la Selección de fútbol de Hungría, donde jugaría en 20 encuentros. Para 1945 emigra a Rumania y se enrolaría en el equipo Carmen de Bucarest, para después pasar a jugar con el Como Calcio 1907, Cagliari Calcio y el SPAL 1907 en Italia.

Para la temporada 1948-1949 llego al Pro Sesto como centro delantero, y después al Cerdeña en la campaña 1953, participando como interior derecho o izquierdo y centro delantero. Para la temporada 1954-1955 paso a jugar la liga francesa con el Olimpia de Montpellier y se retiraría como jugador.

En 1954 consiguió su título para desempeñarse como entrenador e inmediatamente emigró a los Estados Unidos de América. Poco tiempo después es contratado por el Club Deportivo Guadalajara para dirigir al equipo en la temporada 1957-58, en esa temporada el equipo lograría el tercer lugar en el torneo de la Primera división mexicana. Para la siguiente temporada la 1958-59, Fekete lograría hacer campeón al equipo de las Chivas dándoles su segundo título en la era profesional. Dirigió al equipo hasta 1960 logrando 2 títulos y 2 Campeón de Campeones.

En la temporada 1960-61 pasa a dirigir al Oro de Jalisco, donde sería campeón en la temporada 1962-63 quitándole el título al Guadalajara en la última jornada, también logró alcanzar el título de Campeón de Campeones.

Tiempo después dirigió al Deportivo Toluca, al Atlas de Guadalajara y al Laguna FC. En 1963 llega a la Selección de fútbol de México para dirigir al equipo en la Copa Concacaf después de la salida de Javier De la Torre.

En 1971 dirigió al Club Social y Deportivo Jalisco, después dirigió a los Pumas de la UNAM, y en la temporada 1974-75 logró un campeonato de Copa México y un Campeón de Campeones. En 1976, es contratado por los Tigres de la UANL, con el propósito de evitar el descenso, cosa que consiguió. Es muy recordado por la afición de Tigres pues en el partido que se salvaron del descenso al entrevistarlo Fekete dijó que la afición de los felinos era la mejor que había en el mundo.

Para la temporada 1977-78 llegó a los Tecos de la UAG, consiguiendo una de las mejores campañas del equipo quedando en cuarto lugar en la tabla general en la temporada regular con 17 ganados, 12 empates y sólo 9 derrotas.

En 1982 se integró al León AC para tratar de sacarlo de los último lugares de la tabla. Tiempo después volvió a dirigir al Club Deportivo Guadalajara, en la temporada 1989-90 después de la salida de Ricardo La Volpe y Jesús Bracamontes, su desempeño no fue el óptimo y es reemplazado por Miguel Ángel López.

 

 

 Arpad Fekete compartió sus recuerdos Foto: HECTOR JESUS HERNANDEZ La invitación nunca llegó, aunque su nombre fue mencionado en el estadio Jalisco cuando ingresaron los integrantes del Campeonísimo al terreno de juego en el preámbulo del cambio de estafeta generacional entre Salvador Reyes y Omar Bravo en el partido de Chivas contra Pumas en el inicio del Clausura 2008.


El único de los entrenadores del legendario equipo rojiblanco que sobrevive, Arpad Fekete tampoco esperaba que le hicieran los grandes honores, porque sus recuerdos y las muestras de cariño de la afición le bastan para sentirse privilegiado.

El húngaro, con 51 años de radicar en México, consideró que el homenaje al Campeonísimo del pasado sábado, fue como tenía que ser, a través de Salvador Reyes, quien fue un jugador de una categoría que no tenían sus compañeros en el Guadalajara.

Aunque no dejó de cuestionar que ese homenaje no esté acompañado de “un valioso cheque” para el máximo goleador de esta institución, pues a su juicio Jorge Vergara es “un extraordinario comerciante”.

–¿Qué opina del reconocimiento que le hicieron a Salvador Reyes?

–Lo merecía porque fue un jugador extraordinario y como persona también es grande. Fue muy buen jugador, pero en aquel tiempo Guadalajara tenía muy buenos jugadores y entre ellos, Salvador fue muy sobresaliente.

–¿Qué distinguía a Salvador Reyes entre un grupo de mucha calidad?

–Como jugador fue sobresaliente, como persona también, entonces uno sólo puede hablar bien de él. En el aquel tiempo fue un jovencito muy simpático, tenía muy buena relación con todo el mundo. Siempre lo recuerdo con mucho cariño, como persona y jugador.

–El nombre de Salvador Reyes sigue haciendo historia.

–Es un cosa que no ha sucedido en el mundo, lo festejaron en un partido con 71 años, porque 71 años son muchos años. Es una persona que tiene muy buena condición, pero pienso que a esta edad el reconocimiento es preferible con algo más pesado… (hace con las manos el signo de pesos), dinero. El siempre fue un profesional como jugador de futbol por dinero. Entonces pienso que a esta edad vale una ayuda porque no está joven y él debe pensar en el futuro para su familia, porque uno tiene que comer. Ojalá que para él haya una ayuda económica y haya un valioso cheque para ayudar a la familia.

–¿El mejor reconocimiento para los campeonísimos sería que se vieran los beneficios económicos de la explotación comercial de su imagen?

–Es muy difícil decir que fuera para todos, porque fue un jugador fuera de serie (Salvador Reyes). No todos los jugadores del Campeonísimo tienen la gran categoría como la tiene Salvador Reyes. Yo a Salvador Reyes lo premiaría con 100, pero otro campeonísimo posiblemente podría ser con 10. Hay mucha diferencia. Fue seleccionado, goleador, como jugador había ido a dos o tres campeonatos del mundo. Su currículo es muy grande.

–Aunque no estuvo en los ochos campeonatos, como Sabás Ponce y José Villegas.

–No todos tienen la categoría de Salvador Reyes. Sabás Ponce fue muy buen jugador, pero hay jugadores sobresalientes. No todo el mundo puede ser Pelé o Maradona.

–¿A usted lo invitaron al reconocimiento?

–No. Si me hubieran invitado hubiera estado feliz de la vida, contento, porque me recordaron. Pero todos estos señores (directivos) cuando trabajamos juntos, la mayoría ya murió o no están dentro del club. Ahora hay nuevos directivos, nuevas personas. Yo vivo aquí y tengo algo del Guadalajara (señaló sus recuerdos). Puede creer que yo no conozco al señor (Jorge) Vergara. Ya tiene años como presidente del Guadalajara y entiendo que es una extraordinaria persona como comerciante, pero yo soy feliz de la vida con 51 años aquí.

–¿Cree que ha sido olvidado por el Guadalajara?

–Al final cuando hay una fiesta como fue el otro día con el reconocimiento de Salvador Reyes, probablemente lo olvidaron. Al final yo vivo aquí, no soy entrenador, sólo una persona normal. Muchas veces olvidan, siempre el presente es el que vale, soy un ciudadano normal. Ya no soy entrenador ni deportista”. 

Historia con el Campeonísimo

En la calidez de su estudio, en donde guarda los testimonios de una carrera de 33 años de estratega en el futbol mexicano, Fekete hurgó entre sus recuerdos para revivir una época en la que se sellaban los tratos con un apretón de manos y no se firmaban contratos.

En las paredes había fotografías que testificaban las hazañas que las nuevas generaciones leyeron o escucharon de sus abuelos.

En la misma habitación estaban las fotografías de los dos títulos que conquistó con el Guadalajara y la del mítico Ferenc Puskas, su amigo y compañero en la selección de Hungría. 

En vísperas de cumplir 87 años de edad (5 de marzo), el húngaro relató con una lucidez intacta su arribo a México para dirigir a Guadalajara por un año y “ahora tengo 51 aquí”.

“Yo pasé situaciones problemáticas, porque durante la Segunda Guerra Mundial fue una cosa terrible, pero tuve suerte porque jugaba al futbol. Decían: ‘él no puede viajar ni pelear por ser jugador’”. Después de la guerra fue un sufrimiento porque no teníamos para comer, entonces cuando terminó la guerra todo mundo buscó su camino para poder comer y vivir. Después pasó como jugador de futbol a Rumania, Italia, Francia, Estados Unidos y por casualidad cuando estaba en estados Unidos Chivas gana el primer campeonato con Donald Ross.

“Antes Guadalajara había tenido un entrenador húngaro y como había hecho muy buen trabajo, el presidente Evaristo Cárdenas siempre lo recordaba. Después de que Chivas salió campeón (con Donald Ross), tenía problemas y pidió a un húngaro, yo tenía suerte porque estaba en Estados Unidos y entonces un promotor dijo ‘tengo un húngaro en Nueva York, tiene título como entrenador, jugador etcétera’.

“Yo vine aquí por un año y ahora tengo 51. El señor Cárdenas es una persona extraordinaria, hacíamos contratos sólo con la mano, después un año, otro año, otro año”, relató.

Fekete dirigió por primera vez al Guadalajara de 1957 a 1960, para ser dos veces campeón de liga, dos veces campeón de campeones y ser en una ocasión subcampeón.

Después pasó por todos los equipos de Jalisco, el Oro con el que fue campeón por encima de Chivas, Nacional, Atlas, Tecos y Universidad de Guadalajara.

A lo largo de su carrera se ganó el mote del Bombero, al salvar a Tigres del descenso a la Segunda División en tres torneos. Todos sus honorarios fueron los pasajes para él y su esposa para ir a Hungría a ver a su familia.

También fue entrenador de Toluca, Pumas, Laguna, León, Morelia y la Selección Mexicana. Se retiró con Chivas en la temporada 1989-1990.

“Yo vine a un país que no conocía, entonces yo me tuve que ambientar y era muy diferente al futbol europeo. En aquel entonces el futbol era bonito, pero no es tan bonito como ahorita, porque con estos años el futbol mexicano mejoró muchísimo. Ahora es considerado uno de los que están cerca de los mejores, porque cuando yo vine para acá estaba muy atrasado el futbol mexicano, entonces se intentó hacer cambios, ése fue el éxito de mi trabajo. Por eso después de 51 años me recuerdan. 

“Ahora soy un hombre muy feliz porque puedo decir que paso en la calle y me paran. El otro día me encontré con una señora, una viejita y me dice ‘oiga señor Fekete yo soy admiradora de usted muchos años, que Dios lo bendiga’. Se me venían las lágrimas”, dijo.

La época del Campeonísimo inició el 3 de enero de 1957, cuando ganó el primer campeonato bajo el mando de Donald Ross, después sumó otros dos títulos con Arpad Fekete, quien tenía de auxiliar a Javier de la Torre, quien se convirtió en su sucesor para ser campeón en cinco ocasiones con este equipo.

 


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